Los gobiernos de la Argentina y Uruguay volvieron a protagonizar ayer un duro cruce ante la Corte de La Haya por el conflicto de las papeleras. El segundo round, que seguirá hoy, marcará el final a la espera del fallo del Tribunal en el mes de enero.En esta oportunidad el eje del enfrentamiento de posturas corre por los bloqueos a los pasos internacionales que unen Colón y Paysandú y Gualeguaychú con Fray Bentos.
Según informaron desde Buenos Aires, el fallo del tribunal de La Haya sobre la cuestión de los cortes --no sobre el tema de fondo-- se conocerá en breve, posiblemente en los primeros días del año próximo.
Los representantes uruguayos cuestionaron los cortes de ruta y advirtieron que esas protestas provocan un "daño irreparable" a la economía de su país.
"Los manifestantes argentinos actúan ante la pasividad de las autoridades competentes. No hay excusa válida para la omisión del gobierno argentino de impedir los bloqueos", aseveró el Embajador uruguayo en Francia, Gross Espiell, quien ofició de vocero ante el tribunal.
Según su argumento, los "grupos organizados de argentinos" ven en la pasividad de su gobierno un gesto "alentador" para impulsarlos a seguir adelante con las asambleas. "Las fuerzas policiales no tienen orden de intervenir, se limitan al papel de espectadores", fue la denuncia. Acto seguido se puso de manifiesto que el gobierno argentino "tiene una doble política", dado que en otras ocasiones "sí dio orden policial de actuar".
Por su parte, la delegación argentina --encabezada por la consejera jurídica de la Cancillería, Susana Ruíz Cerrutti-- acusó a Uruguay de inventar un vínculo artificial entre los cortes de ruta y la cuestión de fondo, vinculada al medio ambiente.
"No hay ninguna relación entre este asunto y el fondo de la cuestión sometida a esta Corte", dijo Ruiz Cerrutti, al referirse al Tratado del Río Uruguay de 1975, que invocó la Argentina para demandar a su vecino.
La diplomática calificó de “injuriante, falsa y ofensiva” la acusación de Uruguay de que el gobierno argentino impulsa los cortes para “asfixiar” la economía de su vecino. Todo con el ánimo de que Uruguay –dijeron sus representantes– se vea obligado “por la fuerza, como en un chantaje”, a abandonar sus proyectos industriales de plantas productoras de celulosa en aguas compartidas.
Y para hoy prometen más: Uruguay no quiso dejar sin réplica a la Argentina y usó su derecho de pedir segunda vuelta, que comenzará a las 10. Por la tarde, será el turno argentino. Y luego la despedida, hasta que el tribunal convoque para dar el veredicto.
A pedido de Uruguay, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) inició así la sesión de trámite para evaluar la eventual determinación de medidas cautelares para garantizar la libre circulación con la Argentina, afectada por cortes en tres puntos terrestres: Gualeguaychú, Colón y Concordia.
Esto es paralelo y previo a las audiencias que el tribunal empezará pronto para tramitar la disputa de fondo sobre la decisión de Uruguay de construir dos plantas productoras de celulosa en la zona ribereña. A diferencia de éste, de carácter parcial, el recurso de fondo sí fue presentado por la Argentina.
Al caer el sol, ambas partes cerraron este primer round de seis horas convencidas de haber avanzado en la puja verbal. "Nosotros no vamos a cambiar nuestra argumentación de fondo", aseguró a un diario argentino el jefe de la delegación uruguaya. El motivo de la consulta fue, justamente, la "indignación" que manifestó la Argentina ante la argumentación oriental. "Es normal que en una disputa como ésta pasen estas cosas", añadió Gross Espiell.