El encuentro previsto para mañana parecía un gesto de distensión, pero Uruguay endureció su postura. La cancillería oriental le ordenó a Omar Laluf que no se realizara el cónclave. La decisión cayó mal en el gobierno entrerriano y en la Casa Rosada.
Sorpresivamente, el intendente de Fray Bentos le comunicó al gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, la suspensión de un encuentro previsto para mañana en el que los funcionarios iban a dialogar sobre la situación de las pasteras. La noticia le cayó muy mal al gobernador entrerriano, quien, según fuentes, consideró a la determinación como “un plantón”.
La decisión del jefe comunal tuvo lugar como consecuencia de un expreso pedido de la cancillería oriental, que le indicó al funcionario la necesidad de postergar el cónclaye hasta tanto Uruguay realizara una nueva presentación ante La Haya por los cortes de ruta.
En realidad, la postergación sería indefinida ya que no se puso ni siquiera una fecha estimativa para que se concrete la reunión.
La suspensión generó una cierta desilusión en el gobierno argentino, que observaba al cónclave como un paso previo a la reanudación del diálogo por las pasteras.
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